Entrevista a Juan Martín Salamanca (Realizada por Ana Noreiko)

Hoy recibimos a Juan Martín Salamanca, joven escritor nacido en Valladolid en 1988. Pasó su infancia en Lagunilla –Salamanca- y como le gusta decir, vive a caballo entre su ciudad natal y Pedrajas de San Esteban. Cursó estudios de periodismo en Valladolid y luego en Turín –Italia. Trabaja en la Agencia de noticias EUROPA PRESS. Sus producciones literarias, entre las que pueden leerse algunos artículos de temática histórica, denotan la seriedad con que se aboca a la investigación del tema que lo ocupa en cada uno de sus trabajos. Fue finalista del “ Certamen de Relato Joven CAFÉ TEATRO ZORRILLA” y resultó ganador del Premio Tardis por su relato “JAQUECA”. Entre sus inquietudes incluye su pertenencia al colectivo “Los Perros del Coloquio”. Hecha esta breve reseña para presentarles a nuestro entrevistado , los invito a participar de mi charla con él.

Entrevista

-¿Cómo fueron sus primeros pasos en el arte de escribir?
Impulsivos. Ésa sería la respuesta más acertada. Apenas había escrito nada antes de lanzarme por mi primera novela.
-¿Fue de este modo que descubrió su vocación de escritor?
Totalmente, aunque, en un principio la idea de publicar mi novela era una aspiración que sabía algo utópica y que me planteaba como un sueño. Con el tiempo me fui animando a ir subiendo un escalón más cada vez y al verla publicada quise vender el mayor número de ejemplares posibles. Así fue como caí rendido en esta vorágine.
-¿Cuáles fueron sus primeras obras y qué sentimientos despertaron en usted?
Mi primera novela fue una historia de piratas que nació de una fantasía que me  rondaba la cabeza desde que conocí Estambul en 2007. La inspiración me la produjo “La Canción del Pirata” de Espronceda. De repente vi, a ese pirata y comencé a darle vueltas en mi cabeza a la historia, aunque no me planteé plasmarla en una novela hasta algunos años después, de manera impulsiva como dije hace un minuto.
-¿Era un gran lector? ¿Cuáles son sus lecturas favoritas?
Tardé en sacarle gusto a la lectura. Las obligatorias impuestas por la escuela no ayudaron mucho, pero a pesar de todo, el gusto que siento por la historia hizo que me acercara a la novela de este género y al de aventuras. Así cogí el hábito de leer, en parte gracias a la afición que siempre ha habido en mi casa, y ahora me he convertido en un gran lector. Respecto a mis lecturas favoritas… no sabría quedarme con alguna en particular. Todas me han aportado algo importante.
-¿Qué autores han tenido más influencias sobre usted. ¿Por qué?
Mi preferencia por el género histórico, me lleva disfrutar autores como Pérez Reverte o Ken Follet. Por supuesto, mi paisano Miguel Delibes es uno de los maestros y también mucho la literatura romántica de Bécquer o Zorrilla y todas aquellas relacionadas con el mito de Don Juan Tenorio, una figura literarias que me atrae especialmente.
-¡Wow! Vaya personaje sobre el que se ha escrito tanto y sin embargo hay tanto más para decir.  ¿Qué es lo que le atrae de Tenorio?
Básicamente, dilucidar el porqué de su éxito con las mujeres. Aunque se trata de un personaje de ficción, el que se recurriera tanto a él en la literatura del Siglo de Oro español, me lleva a pensar que hay un sustrato de realidad que ha engendrado una leyenda. En mi opinión, su principal habilidad no era la belleza, ni el dinero, ni siquiera la labia. Su fuerza provenía de la libertad que ofrecía a las damas. En una sociedad extremadamente católica con unas normas muy rígidas y bastante intolerante, el matrimonio era un contrato comercial exento muchas veces de amor. Socialmente se aceptaba el adulterio del marido, pero nunca de la mujer, por eso proliferaron tanto los galanteadores. Para muchas mujeres, esos romances ocasionales las convertían en seres libres y Don Juan era el vehículo para canalizar esa libertad. De ahí su éxito.
-Volviendo a su vocación de escritor, si su meta profesional fuera otra, ¿a qué se dedicaría?
Bueno, en realidad vivo de escribir, pero no precisamente libros. La literatura aún no me permite poner un plato en la mesa cada día. Soy periodista en una agencia de noticias, un trabajo agotador y a veces ingrato, pero que acaba enganchando. Supongo que a la fuerza me tengo que ganar la vida contando cosas, de una forma u otra. No me visualizo haciendo otra cosa.
-¿Cómo es el lugar que prefiere para escribir?
Un ordenador portátil sobre una mesa de madera, con un pequeño flexo para iluminarla y cantidad de libros y papeles por doquier con datos y anotaciones.
-¿Qué necesita para desarrollar su obra?
Silencio y penumbra, salvo la luz del flexo, y una cerveza al escribir la palabra FIN.
-Lo de la cerveza es todo un festejo. Terminar una obra ¿le reporta liberación o cierta nostalgia por lo que representa la palabra FIN?
Ciertamente, un poco de las dos cosas. Decía Chavela Vargas: “libertad es soledad”. Hay liberación, pero también soledad por dejar de convivir con esos personajes que te han acompañado tanto tiempo. Hay nostalgia, desde luego, e incluso vértigo. El vértigo de pensar que puede ocurrir con esa novela, ¿gustará? ¿no? Por unos instantes, me encuentro bloqueado tras escribir FIN. Necesito respirar fuerte y tomarme un tiempo de shock. Es en ese instante que lo mejor es tener una cerveza a mano y refrescar el gaznate.
-¿A qué tipo de lectores se dedica?
A todos en general, salvo a los niños. Mis novelas tienen mucha aventura que puede ser atractiva para los jóvenes y también tramas históricas que pueden gustar más a gente madura. La violencia y el sexo me aleja un poco del público infantil.-
-Ya nos ha dicho que los géneros que más le atrae cultivar son el histórico y el de aventuras. ¿Cuál es el que menos cultiva?
Ciencia ficción.
-¿Por qué?
No me he sentido atraído por él, pero no le cierro la puerta en el futuro.
-Hasta ahora ¿cuántas obras publicó?
Dos.
-Cuéntenos de qué obras se trata y cuál considera que le ha dado mayores satisfacciones .
La primera fue “En busca del hogar”. Narra las aventuras, o mejor dicho desventuras de un joven malagueño capturado por los turcos otomanos en la Batalla de Lepanto. Convertido en esclavo su vida se ve envuelta en persecuciones  desde el momento que logra fugarse hasta convertirse en un individuo sin patria ni bandera. El dogma religioso y la intolerancia de una España encerrada en sí misma, lo perseguirán mientras él se fija como meta la libertad, con la paradoja de verse condenado a ser libre, a no poder encadenarse a un hogar. He ahí el título de “En busca del hogar”. Mi segunda obra es “La Confesión del Embajador” y está protagonizada por un ficticio embajador del rey de España ante el duque de Saboya durante la Guerra de Sucesión de Mantua y la epidemia de peste de 1630 que asoló el norte de Italia. Intrigas, espionaje y amores no correspondidos comprenden la trama. No sabría quedarme con una. La segunda refleja una madurez literaria que no tenía con la primera, pero mi presentación al mundo como escritor y todos los éxitos (modestos) que he conseguido, se los debo a la primera. Para mi las dos son especiales.
-Las editoriales ¿contribuyen al éxito de una obra?
Sin duda. Una buena promoción lamentablemente garantiza más éxito que la calidad que pueda tener el libro.
-¿Qué opina sobre el libro impreso vs. el  digital?
Es el futuro y no se puede cerrar los ojos a él. Pero yo no lo uso. Leo para disfrutar y para disfrutar de un libro necesito manosearlo y respirar el aroma del papel. Para mi un libro es algo más que las palabras que contiene.
-En este momento ¿está trabajando en un nuevo proyecto?
Sí.
-¿Puede adelantarnos algo sobre él?
Se trata de una adaptación del Tenorio de Zorrilla ambientada en la actualidad. Una forma de tratar de llevar el clásico a los jóvenes.
-¿Querría darnos algún mensaje antes de concluir con este reportaje?
Sencillamente me gustaría dar las gracias por la oportunidad de darme a conocer y realizar un llamamiento a la lectura. Es uno de los placeres más sencillos, pero más fuertes que tenemos. Lean por favor.
Ha sido un gusto charlar con este joven vallisoletano. Espero que hayan disfrutado de su compañía como yo.