Entrevista a Enrique Gallud Jardiel (Realizada por Ana Noreiko)

A veces cuando menos lo esperamos, la vida nos trae algunos regalos que hacen que nos remontemos a nuestra juventud como si fuera hoy. Eso me sucedió cuando cruzamos correo con Enrique Gallud Jardiel, nieto de Enrique Jardiel Poncela, cuyas obras completas hicieron puerto en mi biblioteca y me deleitaron en la década de los 70.
Enrique Gallud Jardiel es hijo de los actores Rafael Gallud y María Luz Jardiel, abolengo y cuna de cultura. No es de extrañar pues, el camino que ha recorrido mi entrevistado de hoy. 
Sus afanes se centraron en el estudio –y destacada docencia- de la literatura española, especializándose en teatro cómico. Se doctoró en Filología Hispánica en la Universidad Jawaharial Nehru de Nueva Delhi y también en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerce la docencia en diversas universidades y otras prestigiosas instituciones de España y el extranjero.
El Doctor Enrique Gallud Jardiel suma a su quehacer, la autoría de más de una treintena de libros y más de doscientos artículos, entre los que habréis leído desde temas literarios hasta historia y filosofía. Entre otros quehaceres culturales, dirige la COMPAÑÍA TEATRAL BARBIERI y es socio fundador del INSTITUTO DE INDOLOGÍA dedicado al estudio y difusión de la cultura india. Actualmente, reside en Madrid.
Ahora los invito a disfrutar de nuestra charla.

Entrevista

Nos gustaría saber un poco sobre las influencias que hicieron de usted lo que es.
Mis lecturas, afortunadamente, han sido muy amplias y variadas, así que es difícil establecer influjos. Pero si hablamos del humor, sí puedo decir a quién admiro y a quién puedo parecerme. En primer lugar está Quevedo, con un sentido de la comicidad muy barroco, esto es: acumulación de recursos, variedad y sátira afilada. El influjo de mi abuelo, Jardiel Poncela, también será innegable en parte pero quizá es más directo el de su primera época de cuentista y articulista, algo que se conoce mucho menos. De mi libro Historia estúpida de la literatura castellana han dicho varios críticos que es muy original, pero si leen Las mil peores poesías de la lengua castellana de Jorge Llopis, tendré suerte si no me acusan de plagio, pues es uno de mis modelos preferidos.
En su caso ¿podemos decir que su humor es genético o circunstancial?
Genético en el sentido de que en mi casa, desde que yo recuerdo, se hablaba «en broma», con camelos, trastocando refranes, haciendo continuos juegos de frases, dando respuestas absurdas... Eso es un influjo familiar que me llega no de las obras de Jardiel, sino de su persona, de su forma de ser.
Casi me resulta imposible hacerle este reportaje a un hombre con tantas  publicaciones como tiene usted. ¿Cuántos libros son hasta ahora?
Pues unos cuarenta publicados... más los que están en un cajón en espera de reencarnarse, bien porque son peores que los otros o porque, aunque no lo sean, no hallaron el momento propicio. Lo difícil —se ha dicho y es verdad— no es escribir: lo difícil es que te publiquen. 
¡Vaya número para alguien tan joven! Háblenos un poco de ellas. 
He escrito libros de muy variada índole: estudios literarios, libros sobre la religión y la cultura de la India (país donde viví muchos años), colecciones de cuentos, traducciones de poemas, algún libro de historia, alguna biografía, un diccionario de lengua hindi, un diccionario de filosofía... Ahora pienso dedicarme al humor, que es algo que me ha apasionado desde joven, y veo con alegría que mi libro está siendo muy bien recibido.
Indudablemente nos encontramos frente a temas profundos y difíciles. ¿Cuál  fue tu tema preferido? ¿Y el más difícil de abordar?
El libro que más esfuerzo me supuso fue el diccionario de lengua hindi, al que dediqué varios años. Y un estudio crítico, La India en la literatura española, me supuso también mucho trabajo de investigación. Una obra a la que le tengo mucho cariño es la titulada Libro de libros. Mil curiosidades sobre el más fascinante de los mundos, que es una bibliofiliana o libro de anécdotas sobre el mundo del libro, que me parece muy curioso y didáctico, a la vez que divertido.
¿Cómo fue que dio el salto de esta orilla circunspecta a la otra de HISTORIA ESTÚPIDA DE LA LITERATURA castellana  cuyas críticas resaltan su derroche de erudición, extraordinario y finísimo humor a más de una pluma de envidiable prosapia?
La visión humorística del mundo siempre me ha atraído. Desde hace algunos años mantengo un blog de escritos cómicos, donde publico artículos, versos y cuentos de humor. En un momento dado un libro con ese tipo de materiales era el paso lógico. Así surge Historia estúpida de la literatura, que es un libro paródico donde me burlo con cariño de autores consagrados, de grandes obras de la literatura universal, de la pedantería de la crítica literaria, de los talleres de escritura y de muchas otras cosas.
En general  ¿le lleva mucho tiempo escribir un libro?
En general, no, salvo que requiera una investigación concienzuda. De hecho, hay libros que los he escrito en un tiempo record. Cuando escribo, afortunadamente, nunca me quedo atascado. Empiezo y trabajo sin parar. Otra cosa es que lo escrito sea bueno, pero siempre se puede —y se debe— corregir más adelante. Me río mucho de ese tópico del cine que presenta a un escritor que no sabe qué escribir a continuación y arruga la hoja en blanco, tirándola a un rincón de la habitación. El que no sabe qué poner en un papel sin pensárselo demasiado, no es escritor.
En particular con este último es de presumir que le llevó toda su vida de lectura  y estudios con más el tiempo creativo que es al que hago referencia ampliando  la pregunta anterior.
Claro; para conocer bien los estilos y los temas de los autores a los que parodio necesité muchos años de lecturas. Pero, una vez conocido esto, la redacción no fue nada larga, se lo aseguro.
¿Cuánto hace que la lanzó a las librerías?
Salió a la luz el 20 de febrero, hace un mes escaso. Y se presentará en sociedad el mes que viene.
¿Está satisfecho con la repercusión que tiene?
¿Cómo no estarlo? No conozco en detalle las cifras de ventas, pero las críticas están siendo muchas y muy elogiosas, aunque esté feo que yo lo diga. La gente que lo lee, disfruta y, lo que es curioso, cuando los reseñadores eligen fragmentos, nunca son los mismos. Es obvio que hay en el libro material para lectores de gustos muy diversos.
He podido averiguar que sus lectores están encantados con su adquisición. ¿Le han hecho llegar comentarios que quiera compartir con nosotros?
Me han dicho cosas muy bonitas, es verdad. Pero la más satisfactoria de todas es que me han pedido que escriba más libros del mismo estilo. Por mí no quedará.
Como no podía ser de otro modo, quisiera saber más cosas de usted. De su vida de escritor y cómo logra equilibrarla con su vida personal, de familia.
El escritor tiene la ventaja del horario. Yo puedo ocuparme de mi familia, llevar a mi hija al colegio y hacer lo que haga falta. Pero luego, de madrugada, nada me impide escribir si me apetece hacerlo; y muchas veces me apetece, aunque le quite horas al sueño. 
¿Todo sitio es bueno o tiene un lugar preferido para escribir?
Los escritores escribimos los domingos, en vacaciones y también en el transporte público, cuando vamos de visita a casa de amigos y en otras muchas circunstancias. Hay sitios más cómodos, obviamente, pero el escritor verdadero no tiene manías: no precisa de un tipo especial de pluma, ni de un despacho personalizado ni nada de todo eso. Yo, mientras escribo, disfruto tanto que me olvido de dónde estoy.
¿Prefiere el silencio absoluto o se acompaña con música o cualquier otra cosa como café, bocadillos…?
Suelo tener música clásica de fondo, pero no es imprescindible. Tampoco como ni bebo. El silencio no lo necesito, pues me abstraigo y no me entero si me hablan. 
¿Qué piensa de los Best Sellers que fabrica la publicidad?
Cuando se invierte mucho dinero en la publicidad de un libro, ese libro se vende, independientemente de que sea muy bueno o muy malo. Lo lee gente que no ha leído antes nunca nada y no tiene realmente criterio para elegir. La literatura es aquí un bien de consumo, sin mayor trascendencia. Si el libro no funciona, al mes las editoriales lo convierten en pulpa de papel y se lanzan al siguiente. Todo el proceso de elaboración de un best-seller, su venta y lectura son como algo ajeno a la literatura. Pero son productos que no perdurarán. En los años veinte, el novelista español que más vendía y de más fama gozaba no era Pérez Galdós ni Baroja, sino Felipe Trigo, al que hoy nadie recuerda y cuyo nombre ni figura prácticamente en casi ninguna historia de la literatura. Hoy en día, el enemigo número uno del escritor es la televisión, no tanto por sus contenidos, sino por la afición de las editoriales de dar prioridad a los nombres que son famosos por salir en ella. Es más fácil que una editorial acepte un manuscrito de un famoso televisivo (aunque sea el hombre del tiempo o el presentador de «La ruleta de la fortuna») que de un escritor profesional que lleve muchos años perfeccionando su estilo.
¿Qué es mejor: el libro impreso o el digital?
El impreso, obviamente, aunque no tiene sentido cerrar los ojos a las ventajas de poder viajar, por ejemplo, con quinientos títulos debajo del brazo. Cada tipo de libros cumplirá una función distinta. En realidad, hay libros impresos extensos, de consulta o referencia, de precio prohibitivo, que mucha gente ya no puede comprar. Ahí el e-book será una ventaja para muchos. 
¿Tiene alguna página o blog para nuestros lectores?
En el blog http://humoradas.blogspot.com.es hay escritos míos de tomo cómico semejantes a los del libro.
Mi página personal http://enriquegallud.blogspot.com.es contiene mucha información sobre mis actividades académicas y creativas, y finalmente, en la página del libro http://historiaestupidadelaliteratura.blogspot.com.es pueden encontrarse fragmentos del mismo, curiosidades, entrevistas, críticas. etc.
¿Qué le parece si cierra usted esta entrevista? (Porque si es por mi… soy tan  preguntona que puedo seguir largo tiempo preguntando y sobre todo aprendiendo).
La cerraría haciendo una defensa del humor. Porque la risa es lo más sano, lo más bueno, lo que más se parece a la felicidad. Las desgracias del mundo (guerras, maltratos, odios) surgen de personas que se toman a sí mismas y a sus ideas excesivamente en serio. El que contempla la vida bajo la perspectiva del humor nunca es malvado. Además, el humor, en su versión satírica, corrige los errores de la sociedad: «Castigat ridendo mores». Seamos, pues, partidarios del humor, fabriquémoslo o compartámoslo para ser felices nosotros y ayudar un poco a que lo sean también los demás.