Alex Guerra Terra realizada por Ana Noreiko

Introducción: Esta entrevista me predispone bien y me  encanta. Voy a hablar con una ¡arqueóloga! Una materia que me apasiona y que dejo pendiente por si algún día regreso en otra vida. Esta joven mujer, escritora, inquieta, llena de pasión y de un humor increíble no necesita que la presente. Mucha gente ya la conoce a través de las entrevistas en televisión, radios y las conferencias que da constantemente por España y el mundo. Simplemente hay que leer lo que nos dice, disfrutarlo y salir a buscar sus libros. 

Queremos saber todo de ti. Por favor cuéntanos cómo fue tu infancia, tu entorno,     tus juegos…
Tuve una primera infancia casi idílica, vivía en El Masnou (un pueblo encantador cerca de Barcelona, España) frente a la playa hasta los 3 años de edad, y luego mi familia se trasladó a Uruguay, donde vivíamos en los lagos de Carrasco, otro lugar increíble, a las afueras de Montevideo, donde mi vida transcurría entre paseos en bici con los vecinos, juegos en unos jardines boscosos donde subíamos a los árboles, hacíamos casas en ellos, explorábamos nuestro entorno y nos bañábamos en un lago donde sólo nosotros íbamos. Teníamos animales, perros, gallinas, tortugas… Prefería los arañazos en las piernas, a las bondades de las muñecas, ¡desde luego! (para horror de mi madre). Una infancia en constante contacto con la naturaleza, con los animales, con lo agreste frente a lo urbano, que creo que me marcó de por vida, porque aunque actualmente soy una persona muy urbana, me encanta la ciudad, aprecio muchísimo el contacto con la naturaleza y los animales, lo natural frente a lo artificial, lo humano frente a lo virtual.
En esa época, ¿ya escribías?
Bueno, escribir escribir… no. Aunque sí me gustaba hacerlo, y por ejemplo, aprovechaba que tenía muchos familiares en otros países para esmerarme con unas cartas (en la época que internet no era aún ni un proyecto) que eran más bien declaraciones, bien escritas, con lujo de detalles. Disfrutaba haciéndolo, e incluso me imaginaba siendo una escritora. También garabateaba algún que otro poema, o inventaba letras para las músicas. Pero nada serio. Leía muchísimo, eso sí, desde pequeña. La idea de escribir “en serio” surgió mucho más tarde, pero aún pasarían decenios antes de tomar la decisión de hacerlo consecuentemente, cuando por determinadas circunstancias, dejé de ejercer la profesión que absorbía mis días completos, la arqueología. Además en mi familia conté con personas que estimularon estas inquietudes, lo cual fue bastante importante porque creo que en el desarrollo de la personalidad de un niño el entorno cuenta.
¿Cómo nació tu vocación por la arqueología?
Siempre me fascinó el mundo de las civilizaciones perdidas, veía esos imponentes monumentos y me preguntaba quiénes los podían haber construído y por qué, pero en los principios más que un interés real por conocer nuestro pasado, lo que sentía era curiosidad y fascinación, y de hecho la mayoría de mis lecturas versaban sobre aventuras que tuvieran que ver con viajes, investigación del pasado, búsqueda de tesoros, al igual que mis películas favoritas, que claro, me impresionaron bastante. Trabajos literarios como los de Agatha Christie, o los relatos de viajes de Stevenson, o incluso textos de la antigüedad clásica, describiendo viajes y epopeyas por lugares imposibles, formaron una parte imprescindible de mi formación. Y más tarde, ya vino el interés por desvelar los “enigmas” del pasado… sí, “enigmas”… noto cierta ironía en tu sonrisa (risas), y no, no es una palabra reñida con la arqueología, con la búsqueda seria del conocimiento del pasado. Si no hubiera enigmas, ¿qué buscaríamos?
¡Nada de ironía! Me encantan los enigmas. Me sonrío porque nos parecemos en muchas cosas.  Pienso que te apasiona todo lo que haces. ¿Tienes predilección por alguna de tus actividades en particular?
Es cierto, soy una gran apasionada, a todo lo que emprendo le imprimo total entrega y pasión. Sin excepciones, a no ser algunas actividades que he tenido que desarrollar a veces como modo de subsistencia, porque seamos sinceros: vivir de la cultura es extremadamente difícil. Pero si hablamos de las actividades profesionales que me definen y a las que he dedicado mi vida los últimos 25 años, sí, me apasionan. Si he de mencionar una, no tendría que ver con la arqueología, un trabajo muy duro (diferente al que nos muestran las películas) y a veces demasiado pragmático, encasillado, casposo. Actualmente me siento muy cómoda escribiendo, una actividad mucho más creativa que me permite desarrollar la imaginación. Disfruto especialmente del proceso de escritura (cuando me hallo inmersa en él dejo de lado prácticamente el resto de actividades y me concentro solamente en la historia que escribo), y luego, me encanta compartir el resultado con los lectores, cuyo disfrute y lo que la historia pueda dejar en ellos, es para un autor la mejor de las recompensas. 
¿Cuántos libros escribiste?
Tengo acabados tres, dos de ellos publicados.
¿Cuáles publicaste?
Dos: “Rongorongo” (LFDL 2012) y “La sombra de Gaudí” (Seleer 2014). Para el tercero estoy a la búsqueda de una editorial interesada. Espero publicarlo en 2015 o 2016.
Además de libros ¿escribes artículos sobre tu especialización u otros temas?
Escribí cientos de artículos sobre arqueología en revistas científicas y de divulgación cuando ejercía la arqueología. Ahora sigo escribiendo, aunque como no ejerzo, lo hago sólo en medios de divulgación científica, o viajes culturales. Artículos a un nivel más general, pero siempre dentro de mis áreas de especialización, y muy bien documentados. Sobre otros temas prefiero no hacerlo pues creo que hasta en un texto general, se pueden cometer errores por no conocer bien el tema tratado. 
Nos gustaría conocer cómo se dio el proceso para la elaboración de tu obra sobre Gaudí.
La idea surgió de la admiración que el Park Güell y su arquitecto me inspiran, como consecuencia sobre todo de haber pasado una larga temporada habitando en una casa en esos mismo escenarios, por lo que se refleja una viva realidad, vivenciada  de primera mano o muy de cerca por ella. Sentía muchos deseos de escribir algo que transcurriera allí. Creo que al igual que en “Rongorongo”, me fue muy placentero escribir sobre un lugar y unas circunstancias que conocía de primera mano, a la perfección. Eso, además, me ahorra un tiempo infinito de documentación (broma). Y si bien al principio Gaudí no me atraía como persona, pues tenía la idea preconcebido de alguien parco, antipático, muy cerrado en sí mismo y recalcitrante, poco a poco fui cambiando mi percepción sobre ello, aprendiendo a conocerle mejor y a quererle y admirarle, como seguro harán los lectores del libro. Gaudí no era un ser gris, o malhumorado, como se le ha querido ver en ocasiones (sí un poco temperamental). A partir de estas circunstancias, fui aprendiendo a admirar al personaje, a estimarle casi como si le hubiera conocido.
¿Qué sentiste cuando terminaste de escribirlo?
Sentí satisfacción, como siempre que “se pone la palabra fin” a un trabajo intenso de tantos meses, pero a la vez sentí algo de nostalgia por tener que desprenderme de esa historia y sus personajes, que a partir de ese momento dejan de formar parte de nuestro propio universo creativo, para pasar a vivir por sí mismos y para el resto del mundo, para todo aquel que desee conocerles.
¿Cuándo presentaste el libro?
“La sombra de Gaudi” fue presentado por primera vez en la Biblioteca Sagrada Familia de Barcelona (donde disponen de una sección dedicada a Gaudí en todos sus aspectos) el 5 de marzo de 2014. A partir de ese momento, el libro me ha llevado a participar en numerosos eventos relacionados con el arquitecto, en Barcelona y otras ciudades españolas.¿Tuviste apoyo editorial para el lanzamiento?
Es un tema algo espinoso. La editorial es modesta y hace lo que está a su alcance. Digamos que espero, en un futuro cercano, contar con algo más de apoyo, porque es lo que permitiría a mi trabajo llegar a alcanzar mayor proyección en el mundo literario.
¿Cómo es el rincón en que escribes?
Mi rincón es un lugar pequeño pero acogedor, en el que estoy rodeada de libros, recuerdos de mis viajes y vivencias, y algunas velas (me encantan las velas aromáticas). Para mí es muy importante crear un ambiente recogido y en el que detalles como el aire o la luz, sean los correctos. No me gusta demasiada luz para escribir, prefiero la penumbra, me ayuda a sumergirme en mi historia, en mi universo personal y el de los personajes sobre los que escribo. También la música. Que no falte la música; está presente siempre en mis libros, y es la misma que me ha acompañado en todo el proceso creativo. 
¿Qué sentiste y qué cosas te pasaron por la mente cuando tuviste el primer ejemplar de tu libro recién salido de imprenta?
Una emoción muy intensa. Ver el resultado de año y medio de trabajo, de disfrute, de rabietas, de pasión, de sueños y desvelos, en un pequeño artilugio que cabe en las manos, con la certeza de que ya no es tuyo, y que pronto llegará a miles de personas, es una sensación difícil de describir. Emoción es lo que sentí.
¿Qué opinas sobre el libro digital y el libro impreso?
Soy una romántica en este sentido. Amo el libro en papel, y jamás lo sustituiré por el digital, al menos en lo que a lecturas lúdicas se refiere. Ahora, reconozco que el digital es enormemente práctico para lecturas de documentación (que pueden llegar a ser docenas en pocos días), o para viajar, ya que el peso es un handicap. Pero aún para esto último, prefiero llevar un libro o dos en papel, me gusta más; luego al llegar a casa los guardo como pequeños tesoros que contienen vivencias, aromas y paisajes del destino al que me acompañaron, que vuelvo a sentir cada vez que los cojo de su sitio en la estantería, para hojearlos, olerlos, o simplemente palparlos.
¿Ahora? ¿Estás preparando alguna obra? 
Acabo de terminar de corregir la tercera novela, y estoy pensando en una cuarta, para la que ya tengo una idea general, aunque aún no he logrado imaginar los detalles a partir de los cuales ponerme a trabajar.
¿Puedes adelantarnos algo sobre el tema?
Todo lo que escribo contiene buena parte de mi universo personal. Rememoro parte de mis experiencias vividas, momentos inolvidables que me gusta mucho recordar, y lo aprendido, de lo bueno y de lo malo, llevando al lector a los caminos ya transitados por mí, de la mano de personajes muchas veces inspirados en personas que me han marcado de manera positiva o negativa, da igual. Mi tercera novela no es una excepción. En ella vuelco sobre todo las experiencias de dos etapas muy diferenciadas de mi vida: por una parte, mi época de estudiante universitaria en el barrio de Gràcia (Barcelona), en que desarrollo la historia del barrio y sus habitantes, la vida cotidiana en ese reducto de la ciudad que late con un pulso propio, y los cambios vertiginosos que sufrió desde los años de la guerra civil española hasta nuestros días; y por otra parte, los años pasados en Chile trabajando en proyectos relacionados con el arte rupestre, y el problema de la destrucción del patrimonio natural y cultural por parte de las grandes empresas mineras en ese país. Una vez más, tal como en “Rongorongo”, la historia se desarrolla entre España y Chile, dos terrenos que conozco muy bien. Esto no quiere decir que mis libros sean autobiográficos, pero sí tiendo a escribir sobre experiencias vividas en primera persona, lo que creo que da a mis palabras la autenticidad de lo escrito desde el corazón.
¿Qué te gustaría decir que no te haya preguntado?
Dicen que me presento tal cual soy y que mis libros parecen adecuarse a mi perfil, amante de la naturaleza, del misterio, de la acción, científica y artista, y creo que no se equivocan, pues escribo desde el conocimiento, pero también desde mis sentimientos y vivencias con naturalidad y realismo. Esa autenticidad llega, y como nada es casual y todo viene a nosotros por algo... tal vez la magia del arte se entrelace de repente con el misterio de la sincronía y nos una para siempre a una obra. Mi deseo como escritora es lograr despertar curiosidad por mi trabajo, para, por supuesto entretener, y también enseñar, pero además crear ese vínculo que hace de una historia algo especial, algo que emocione, conmocione y cambie miradas. Tal vez sea un deseo demasiado ambicioso, un sueño, pero me encantaría que así fuera.
No tienes idea de lo mucho que he disfrutado nuestra charla. Estoy segura que nuestros lectores también. Te auguro grandes éxitos porque lo que se hace con pasión siempre es glorioso. Espero que nos avises cuándo sale tu tercer libro y los comentarios que recibas sobre LA SOMBRA DE GAUDI de nuestros lectores.