Entrevistamos al simpático e inigualable escritor José Carlos Andrés

José Carlos Andrés estudió magisterio por vocación, pero antes de ejercer, se cruzó el teatro en su vida, no pudo rechazar su invitación y, desde entonces, al descubrir lo satisfactorio que era subirse a un escenario y por un ratito hacer feliz a la gente, escuchar carcajadas, ayudarles a evadirse de este mundo y llegar a otro lleno de emociones y alegría, no ha querido bajarse de los escenarios. A veces con marionetas, a veces con una nariz de payaso pero siempre creando ilusiones en su público.
Comenzó su formación actoral estudiando Teatro, Cuentacuentos, Clown, voz, y construcción y manejo de marionetas.
Trabajó con diversas compañías y Productoras de Teatro en calidad de actor, cuentacuentos, dramaturgo y director. Y en 2007 montó su propia compañía de Teatro, Cuentacuentos y Clown: “El clan del clown”.
Como cuentacuentos ha creado y pertenecido a varios grupos destinados a público infantil, juvenil y adulto “De boca en boca”, “Si me ayudas, te lo cuento”, “Canta cuenta... ¡Cuántos cuentos!”. Trabajando también el formato de “El club de la Comedia”.
Cada vez que José Carlos publica un libro va de su mano allá donde él vaya, contándolo y disfrutando del público. Entre estos libros que le acompañan están La primera aventura del Ratoncito Pérez, Cuentos Roídos, Los miedos del Capitán Cacurcias, Carlota no dice ni Pío, El pirata de la pata de pata, Mi papá es un payaso, Cuarto de Juegos y El último Clown.
Todos ellos para público infantil, para lectores principiantes.

Estudiaste magisterio por vocación aunque el teatro se adelantó y te convenció para quedarte, pero ¿nunca has ejercido como maestro?
 
Cuando era pequeño siempre quise ser maestro, ¡me encantaba jugar a enseñar!
 
Luego descubrí que debía convertirme en maestro para ser la antítesis de los que tenía en el colegio. Ya entonces tenía claro que se podía enseñar de un modo lúdico.
 
Lo más cercano a ejercer como maestro fueron las prácticas en tercero. Tuve la suerte de que la maestra se casó a la semana de comenzar y me hice cargo de la clase durante un trimestre. Una clase de NEOLECTORES en un colegio de EDUCACIÓN PARA ADULTOS. Pedagógicamente hablando, descubrí otro de mis grandes amores. Pero en fin, esa es otra historia.
 
 
 
¿Cómo empezaste en el mundillo del teatro, los cuentos y demás?
 
Aunque mis madre, mi padre y mi hermana siempre me decían que era un payaso, nunca imaginé que eso podía ser una profesión. Hasta que, mientras me preparaba las oposiciones de magisterio, me puse a estudiar clown. Aún no lo sabía, pero en ese momento el Destino (un señor grandote con una nariz roja), cambió mi vida. Un amigo me llamó y me dijo que un amigo de un amigo de un amigo de un amigo… necesitaba un payaso para su compañía. Fui, hice una prueba y me quedé doce años.
 
Cambié estudiar la oposición por todo lo relacionado con el mundo del teatro.¡Incluso un curso de escritura de cuentos con el gran Roberto Bolaño!
 
Pero lo que más me enseñó fue trabajar, trabajar y trabajar.
 
Cuando llegué, la productora tenía dos espectáculos de clown y también hacía talleres, fiestas privadas, etc. Hice de todo: monitor, técnico de sonido, payaso en fiestas privadas… Cuando me fui, había escrito, dirigido y protagonizado una veintena de obras.
 
 
 
Todas las actividades que realizas en tu vida profesional están relacionadas, pero si tuvieras que elegir ¿con cuál te quedarías? ¿Lo relacionado con el teatro, con la escritura de literatura infantil o con la narración de esta misma?
 
Imposible decidirme, porque no las veo como algo individual. Como bien dices, todo tiene un nexo común, y es que en la compañía escribo las obras y los cuentos. La escritura es la base de todo mi trabajo.
 
 
 
Comenzaste en el mundillo del teatro, cuentacuentos y clown trabajando para diversas compañías y productoras, y en 2007 montaste tu propia compañía ¿Por qué decides dar este paso? ¿Cómo fue el principio?
 
Cuando estás doce años trabajando con una productora, aunque alternes con otras, la relación se vuelve un poco complicada, sobre todo si los puntos de vista artísticos son (se volvieron) completamente distintos. Creo que es un ejercicio sano.
 
Los comienzos con mi compañía fueron MARAVILLOSOS, MÁGICOS E IMPRESIONANTES. Con esto no quiero decir que fuese fácil, todo lo contrario, porque nos encontramos con muchas puertas cerradas y trabajábamos ocho días a la semana, mil horas al día (¡o más!), pero… ME SENTÍA FELIZ.
 
 
 
Cuéntanos un poco sobre tu compañía ¿Quienes la componen? ¿Qué funciones desempeñáis cada uno?
 
El Clan del Clown está formado por cinco AMIGOS. Así, como suena.
 
Juan Carlos Martín era el gran PAYASO AUGUSTO cuando yo comencé en este mundo del clown. Y ahora, lo es aún más. Para que os hagáis una idea de cómo es él: si levanta una ceja en escena, hace  que el público (infantil y adulto) se parta de risa. Eso es un don. Muy grande como actor, enorme como payaso, pero como persona, es aún mejor.
 
Mila del Moral usa su arte para crear escenarios, decorados, marionetas y vestuarios mágicos. Todo en una. De lo más sencillo a lo más rococó. Gracias a su trabajo hace mucho más fácil el del actor en escena. Cuando actuamos a telón cerrado, es maravilloso escuchar las exclamaciones del público cuando se abre el telón.
 
Raúl Espada es un grandísimo narrador oral que sabe llegar a todo el público. Con él creé  una de las compañías de cuentacuentos antes de formar El Clan del Clown. En escena es cómico y tierno, cercano y creador de ambientes mágicos. Y siempre le da un toque humorístico adorable.
 
Sergi Tourón es un todoterreno: cuando le conocí trabajaba como monitor de tiempo libre, aunque sus estudios eran teatrales. Ahora actúa, cuenta, es un gran payaso… Y mi mayor crítico literario, es mi lector de cabecera.
 
 
 
¿Con qué objetivo u objetivos montaste tu propia compañía? ¿Objetivos cumplidos o no?
 
El principal objetivo era ser feliz haciendo lo que más me gustaba, sin cortapisas, sin depender de terceras personas. CONSEGUIDO.
 
También quise que fuese el principal trabajo para todos nosotros, pero eso, a día de hoy, no es posible. En este país el teatro infantil sigue siendo una asignatura pendiente (culturalmente hablando) para los programadores.
 
 
 
Normalmente asociamos tu trabajo a un público infantil pero no es así ¿No? Has creado y trabajado en grupos que destinaban sus funciones a un público juvenil y adulto también ¿Cómo eran estas funciones? ¿Qué público prefieres?
 
Cada público tiene su encanto y hay que saber estar a su altura. Actuar para jóvenes es difícil, porque creen, con toda la razón, que pueden cambiar el mundo y esperan de un espectáculo algo especial. Además tienen ese punto común con los niños: si no les gusta algo, te lo hacen saber. Los adultos son más educados y muchas veces no transmiten a los actores o narradores su desagrado. También he trabajado para mayores en residencias y centros de día, ¡es un público adorable que arde en deseos de reír y disfrutar!  Todo el público es maravilloso.
 
 
 
No solo te gusta interactuar con el público, sino que también decidiste escribir y publicar cuentos para niños ¿Por qué? ¿Cómo nace tu primer cuento?
 
Escribo historias desde que era pequeño, como un juego más. Cuando comencé a escribir mis primeros guiones, me di cuenta de que algunas escenas, tenían el formato de cuento oral. Luego creé varios espectáculos de Cuentacuentos Teatralizados. Con una línea argumental y actuando, pero eran cuentos narrados.
 
Mi primer cuento publicado fue Mi papá es un payaso, en la editorial NubeOcho y nació por la necesidad de contar una realidad que aún no es visible para todas las personas.
 
 
 
¿Y el resto? ¿Alguna anécdota destacable del nacimiento de alguno de tus cuentos?
 
El pirata de la pata de pata, publicado también por NubeOcho, fue primero un cuento-escena para un espectáculo que tenía con Raúl Espada. Lo escribí en el sofá, tras cenar, para la función que teníamos al día siguiente. Estaba coja, y salió esa historia de un pirata que tiene por pata una pata de goma.
 
 
 
¿De qué hablan tus cuentos? ¿Más realidad o más ficción?
 
Mi papá es un payaso es pura realidad, pero por desgracia, no en todas las culturas. ¡Ni en la nuestra! Aún hace falta mucho para que normalicemos algo de lo más normal. El resto es ficción con base real, pero ¡cosas más raras se ven en el mundo!
 
 
 
¿Por qué literatura infantil? ¿No te has planteado escribir otro género?
 
La literatura se puede catalogar en buena y mala. Si el público destinatario son niños y niñas, simplemente hay que escribir de un modo que ellos comprendan. Somos muchísimas las personas adultas que leemos y disfrutamos lo que está catalogado como literatura infantil o juvenil.
 
 
 
Algunos de ellos están en inglés y el español ¿Crees que es importante la presencia de un segundo idioma desde niños? ¿A ellos les resulta fácil leer tus obras en inglés?
 
Eso es un tema editorial más que nada. Pero desde luego, yo que soy de una generación en la que el segundo idioma era considerado como una asignatura de segunda, y viajar es lo que más me gusta, no puedo parar de admirar cuando me encuentro con holandeses, que dominan tres o cuatro idiomas. Parece que en este país está despegando.
 
 
 
¿Cómo aúnas la interpretación y la literatura? ¿Son similares y fáciles de conjugar o cada uno sigue un camino distinto?
 
Son dos lenguajes, dos manera de expresarse y de transmitir sentimientos, valores y de provocar.
 
En mi vida es imprescindible el humor, hacer reír, y con ambos lenguajes lo consigo.
 
Siendo caminos distintos, parten de una misma base. Un buen narrador no solo usa su palabra, sino todo su cuerpo para hacernos ver el mundo que ha creado para nosotros. Y no hay que olvidar que los primeros cuentos eran orales.
 
 
 
¿Tus cuentos llegan a tu imaginación principalmente como cuentos o como representaciones teatrales? Cuéntanos si en algún caso ha surgido una cosa de la otra, han venido ligados desde un principio o si algunos son imposibles de relacionar.
 
¡Cada uno es un mundo! Algunos han sido primero escenas o cuentos para una obra de teatro, otros nacieron como cuentos en sí. Cada uno tiene su vida propia, pueden aparecer a partir de una palabra, de un comentario escuchado por la calle, de la noticia de un periódico…
 
 
 
En general ¿Planes de futuro? ¿Alguna nueva publicación? ¿Algún proyecto con la compañía “El Clan del Clown”?
 
La compañía siempre está activa, viva, creando. Crear y vivir, crear y disfrutar, crear y crecer. Ese podría ser el lema.
 
A nivel editorial tengo tres proyectos que saldrán entre finales de este año y el que viene. Pero mientras, yo sigo escribiendo, escribiendo y escribiendo. Y más aún cuando el otro día, en un colegio, una niña me dijo: «Gracias por tus cuentos». Solo por eso, merece la pena seguir intentándolo.
 
 
Si quieres conocer más sobre este estupendo autor puedes visitar su página web: http://www.josecarlosandres.es/