Diana Carol Forero

Egresada del Taller de Escritores de la Universidad Central, en 1995 y del Taller Virtual de Escritores Idartes 2013.
Participé en CREA, la Expedición por la Cultura Colombiana, en 1995, representando a la ciudad de Bogotá en las modalidades de cuento y poesía.
Finalista en el Concurso de Poesía PRENSA NUEVA, de Ibagué, 1995.
Participé en 1996 en la serie de recitales Vasos Comunicantes, de la Alianza Colombo Francesa. Primer puesto en el Concurso Virtual Zonal de Cuento Corto "Pensamiento al Viento", de la UNAD Zona Amazonía Orinoquía, en 2013. Segundo puesto en el Concurso Virtual de Poesía UNAD ZAO 2013.
Actualmente estudio Psicología, en la UNAD y me desempeño como Gestora de Reintegración para la Agencia Colombiana para la Reintegración ACR.

Poemas

NO ME GUSTAN LOS LUNES

 

es cierto

no me gustan los lunes

detesto los lunes

días de insufrible peso

en que la existencia

se estanca en la garganta como engrudo

 

es cierto

no me gustan los lunes

pero no tengo un rifle

ni vivo enfrente de una escuela

no tengo ya dieciseis años

ni me manoseaba mi padre

 

por eso nadie escribirá canciones sobre mí

por eso nadie encontrará el horror

en mis pupilas entumecidas

nadie sentirá miedo

de ver en mí su reflejo

 

no me gustan los lunes

-es todo-

puedo ver tranquilamente

los niños a la entrada del colegio

los patos en sus charcas

y las vacas merodeando

 

mucha gente seguirá viviendo

 

como si nunca hubiera escrito

este poema atormentado

 

como si no fuera lunes

 

 

MISERABLE

 

no veía más que sombras titilantes,

y el vacío en mí se llenó de temblores,

de risa entrecortada,

de una demencial sensación de poder

el motor rugía como fiera en celo

mi cabeza era una montaña rusa

y yo me aferraba al acelerador

para no ahogarme en la inconsciencia

 

Pronto muy pronto

dejé de ser la única víctima de mi mismo

 

y de repente

algunos pasaron a ser una estadística

gracias a mí

descansaron de su penosa existencia

 

de repente fui dios por un momento

 

así, sin razón alguna,

sin pena ni gloria

 

yo, que tan sólo soy un miserable

yo, que conduzco ebrio.

 

 

 

DALIA NEGRA

 

han arrancado mis pétalos uno a uno

se han regocijado con mi dolor

han secado la savia de mis venas

y tallado en mi rostro

una extraña y grotesca sonrisa

me han partido en dos

 

como un maniquí roto

he quedado al lado del camino,

como cruel advertencia

de lo fugaz, de lo etérea

que puede llegar a ser la alegría,

la bondad, la belleza

 

nadie podrá olvidar el horror de mi muerte

nadie podrá escapar

de mi doloroso recuerdo

 

sólo me queda la eternidad

sin descanso

 

tan solo este poema,

triste epitafio

 

 

 

BORDERLINE

 

Latiendo en mis adentros crece

cual dulce pesadilla

la razón de mis desvelos

 

Pronto dará unas pataditas

y saldrá de mí rasgando mis vestidos

 

Dentro de mí se oculta,

yo soy su caja de pandora

 

Debo mantenerme siempre

a cinco llaves,

bajo estricta vigilancia

 

el menor descuido podría

devastar el mundo

 

 

 

NUESTRA SEÑORA DE LA ESPERANZA (BOGOTÁ)

 

                                                                                       

Esquina tenebrosa en que el pavor me embiste

brisa helada fumando en la acera

en una tinta madrugada

sinfonía de arengas, bocinazos y pregones

 

pegajoso rumor bajo mis pasos

noche de tangos en el viejo almacén

el asombro declama en la alianza francesa

el punzante aguijón del hambre en las tripas

 

ángel caído abrazando un contrabajo

que quisiera tanto ser yo

desazón de la ausencia en los bolsillos

tal vez un café vespertino en la séptima

 

mi juventud corre en harapos por las calles

huyendo de omnívoros recuerdos

 

cruzan junto a mí

sin verme

por suerte

 

Podrían haberme devorado

hasta los huesos

 

 

 

 

 

 

SOY YO,

la que escribía versos

intensos y breves

como heridas de bala

 

Soy yo,

quien te enviaba

cartas de amor en latín

 

Soy yo

la que perdió sus vísceras

y endureció su aliento

en una sangrienta guerra

contra sí misma...

 

Sigo siendo yo,

la que hoy vuelve

a intentar abrir

las puertas de tu mundo,

a mendigar tu amor

en tres idiomas

 

A cientos de kilómetros de tí

abrazando tu sombra

besando el rastro de tus pasos

 

Soy yo

y he vuelto del infierno

 

pero el infierno habita dentro de mí


TANKAS

 

1

 

Destellos dorados

iluminan mis ojos.

Tras mis párpados

las sombras ávidas.

 

2

 

Las palabras acarician

desde el papel.

En las bocas,

sus filos muerden.

 

3

 

El viento como el tiempo

arrasa.

Lo saben bien

las hojas muertas

y los sueños rotos.

 

4

 

El milagro de la vida

reclina su cabeza

en mis rodillas.

Y mi boca

es perfecto arcoiris.

 

5

 

Mi mano se tiende

a través del espejo.

Soy reflejo

de tu voz,

eco melodioso

de tu mirada.