LUIS ÁNGEL ZOLA

 

Luis Ángel Zola es un escritor de Medellín, que escribe desde el alma lo que la realidad le presenta a sus sueños,leerlo es enfrentarse a sensaciones fuertes y profundas, ganarse un tiquete para descubrir en cada palabra una  serie de imágenes que conmueven y que transforman el lenguaje a otras latitudes. Es un artista plástico que incluye en sus trabajos la fotografía, la música, las letras y la pintura.

 

En sus poemas, microrelatos, bagatelas, soliloquios y lunaloquios se nota una nostalgia particular así las palabras describan una alegría cotidiana o un sueño meridiano, escribe de una forma hermosa, profunda, libre y amorosa, “una alquimia de la lluvia entre gotas de agua con sol de medio día” como expresaría alguna vez al preguntarle por su forma de escribir.

 

Es artista plástico de oficio y fotógrafo de realidades mágicas, desde los 12 años se comprometió con el arte, eso le ha permitido tener una percepción del mundo y del ser humano a través de las imágenes; todos los conceptos plásticos de la historia se han sucedido en procesos de investigaciones y estudios personales, reconociendo en cada uno de ellos una forma de ver y de sentir las cosas.


Proyecto Cardinales

 

Tiene una necesidad constante del contacto con sus lectores, en época de redes e internet, las páginas se han convertido en el mejor canal para retroalimentar su obra con sus seguidores. En ese constante ir y venir de palabras diseñó el Proyecto Cardinales que es una acción poética en la que participan más de 300 personas, logrando una construcción colectiva de sentidos a partir de las letras de Luis Ángel Zola pero con la reinvención y aportes de sus lectores.En Francia, Holanda, Colombia, Argentina, Italia las letras de Zola han sido escritas con caligrafías propias y han intervenido los espacios públicos y privados de ellos.  Las frases escogidas fueron escritas a mano por los cómplices de esta idea en hojas, violines, ventanas, pieles, muros, papeles, mesas y expuestas en espacios cotidianos de los participantes, acompañadas de elementos que configuran la cotidianidad y la invasión de las letras en la vida de los lectores. Cualquier superficie se configuró como el lugar perfecto para escribir las palabras preferidas de Zola a solas o en compañía, para que las palabras quedaran inscritas  en los espacios que habitan y en el alma de quién las lee y las reescribe.

 

El resultado del Proyecto Cardinales se empezó a publicar el 9 de noviembre en la página de Luis Ángel Zola en Facebook, http://www.facebook.com/langelzola, allí se pueden visualizar cada una de las recreaciones que los lectores de este escritor han hecho de sus letras. Luego este proyecto se recopilará en un libro para hacerlo más masivo y compartir universos sin fronteras y ampliar los límites desde el arte y la literatura.

 

Proyecto La Otra Poesía – Memorias

 

 

Es un proyecto que nació en el festival de poesía de Manizales y que busca visibilizar esa OTRA POESÍA, a partir de la publicación de textos creados por personas que construyen el día a día de nuestra vida cotidiana, por eso la representación que se usa son manos que demuestran las líneas que el tiempo y la experiencia que ha dejado en ellos.

 

La estela de un suspiro

Buscar en los sueños
en las bocas estiladas de la tierra
en los diálogos del alba
y en el aire enfermo
Buscar en el tic-tac del tac-to
en la mugre
en la puesta del sol y el horizonte
Buscar en la mirada del agua
en el tornasol violento de la saliva
en los bronquios de los insectos
en las fases de la luna
en la luna
y en los inciertos.
Buscar en la media noche la unidad completa
completarse con la sombra de los objetos
deshilarse de lo prolijo y de las sucesiones lentas
y entregarse a los encuentros
como se entrega un instante
sin treguas
sin lamentos
mientras la cordura se venda los ojos
y deambula con los ojos clínicos
dispersos.
Buscar en lo submarino
la mecánica del vuelo
la estela de un suspiro
la furia de una gota de agua
sobre un paraguas inquieto
Buscar la quietud entre el movimiento
en las erecciones y las historias no contadas por el viento
Buscar en las alas de las golondrinas la palabra que nos falta
y gravitar sobre una silla como un bosque transitado
Buscar en los residuos, en las murallas, en los reflejos
y violentar a todo pulmón
la intimidad de lo que somos,
espejos.

 

Un ensayo de la piel que habitas

Entre el denso vacío del olvido,
esa polisemia inadvertida que propulsa lo indecible
como se propulsa la taquícardia de un suspiro,
mientras un beso desesperado y con la adrenalina de un tren
se quema los labios
y los cuerpos se trenzan
sobre ese dormitorio lleno de ojos
y gramáticas impuestas.
Ese dormitorio anestesiado
de estornudos y difuntos
soldaditos mutilados con rostro de “No te marches”
tardes de lluvia diluidas en los abrazos
pasantes de galleta con cianuro para soportar las deshoras
y ruletas de pedigrí para palomas enfermas
donde el espacio empieza por los milímetros
y el tiempo empieza por el sin-tacto
y sobre lo decible
ese cuerpo desaforado
entre formatos intuitivos
que divaga a vuelo de luna
las resonancias sordas de un
rompecabezas que no rompe un plato
ni un matamoscas para mosquitas muertas.
Esa grafía incompleta
de condenar la felicidad a la rutina
como un artificio tallado en el aire
como una mecánica de lágrimas secas
como un tratado del silencio sobre la pupila
como dos naufragios bajo la ficción del cielo
como un trayecto de espirales sobre la duda
como un ensayo de la piel que habitas
como una retrospectiva de opacidades sin norte.
Mientras las miradas se cruzan
como dos refugios desordenados
y se resguardan confesas y confusas
las peripecias del recuerdo
y los vacíos del alma.

 

La pupila de los objetos

Serpentea el arroyo sobre la noche oscura
mientras el eco de la piedra deja pasar la memoria sobre su piel tranquilaUna precipitación de furias y aciertos que desvela el ruido
como unos ojos abiertos sobre la tierra
como un verbo transitivo que se resguarda en los rincones
como un refugio del silencio entre laberintos intuitivos
como un periodo de certezas y soledades imposibles
como una voz que se lamenta y deja ver la pupila de los objetos
como un acierto de ritmos sostenidos
que se desangran sobre un marco tembloroso
mientras la voz de la nostalgia se llena de guerras y de cartas
y nuestro cuerpo se trenza de bocas mordidas y labios rotos.
El cielo es una palabra que nos pertenece
mientras mi alma se derrama sobre la carne extendida
y tú decides cerrar los ojos para no verte.