Graciela Giráldez

Graciela Giráldez Pérez nació en Buenas Aires Argentina, el 8 de julio de 1969. Comenzó a escribir con temprana edad relatos y  poesía  que acompañaban sus estudios de guitarra, solfeo. Cursó en la escuela Literaria del Sur talleres de relato breve y Poesía.  Es miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores (AAE) y también de Asociación Literaria Poiesis e integrante del Grupo Literario Palabras Indiscretas (GLPI) donde es vicedirectora y coordinadora general de la Revista Literaria de dicho grupo.  Ocupa su tiempo en labores administrativas haciéndolo compatible con su pasión por la escritura, la lectura y la música.  Vive en España desde 2001 en la provincia de Teruel. 

Trabajos Editados:   

 

Cuento Infantil:

 

El busca Tesoros publicado en:  www.bubok.es

ISBN: 978-84-9916-261-4 Año 2009

 

Poesía:

 

La frontera del Silencio en www.lulu.com

ISBN: 9781291192391 Año: 2012

Trabajos Editados Conjuntamente con el Grupo:

 

Poemario Acuarela de Pensamientos publicado en www.bubok.es

ISBN: 978-0-615-31944-5   Año: 2009.

 

Poemario Raíces publicado en www.bubok.es

ISBN: 978-84-9981-135-2   Año: 2010.

 

Poemario Entre la utopía y la distopía en www.bubok.es

ISBN: 978-84-9009-714-4  Año: 2011.

CAMINOS, SUSPIROS, QUIMERAS

Rechinan las calles al compás de mis pasos que se  aventuran a su mundo nocturno. Árboles acechan mis sueños que delirantes se apresuran a un ritmo vertiginoso. Suspiros entrecortados estimulan al corazón despertando el pensamiento  que naufraga  en la memoria.  Memoria que juega con tu cabello oscuro  en esta noche  de julio.

Camino y busco entre  baldosas rasgadas el motivo de este viaje.  El horizonte humea colores en su profunda pasión,  Buenos Aires me abraza, entregándome a su quimera y al calor de  un bar que derrama el tiempo  alrededor de mi cuerpo. Danzan mis sentidos en el espejismo de una mesa donde dos poetas bailan  escribiendo un tango. Tango que respiro nota a nota  y se entrelaza a mi pecho, haciéndome caer  en la emoción de extrañarte, en la nostalgia de no oírte, de no mirarte, y en la inquietud de amarte.

Un charco de agua juega con el reflejo de una luz que se estrella en la acera gastada, dibujando  tu rostro, avivando mis ganas. Creo haber despertado del espejismo que queda bailando en el recuerdo de un  silencio roto por una  voz  que me llama.  Caigo en la cuenta del no despertar y veo tu sombra bailar por la iluminada Av. Corrientes y me  pierdo entre la gente que me mira con cara de asombro.

Fría noche de julio penetra por mi abrigo, mi memoria se duerme agazapada en un rincón, avivándome en esta entelequia. Sigo mi camino y entro en un teatro,  quiero  soñar, que me esperas en el escenario.