Raquel Platero

 

DESTINATION MENORCA

 

Amanecía a orillas de aquel puerto de la ciudad menorquina, la población aún se distorsionaba entre sueños, mientras tú, yo y los primeros rayos solares abrazábamos la felicidad de empezar juntos un nuevo día.
Aún dormía,sentía el calor de tu cuerpo rozando mi despertar, nunca olvidaré cómo aquellas caricias me daban los buenos días, cómo la suavidad de tu piel tintada, me transmitía un mundo de sensaciones, estaba enamorada… o, eso fue lo que dijo aquel anciano de largas y blancas barbas cuando nos observó desde aquel faro vigilante de la marea…
Acurrucados en el bote, dejándonos llevar por el baibén de aquel apaciguado mar, jugamos al amor, disfrutando de cada carismática sonrisa que producía la intensidad de nuestra unión.
Aquellos dos seres que bailaban al son del océano , habían descubierto su significado...un mágico universo de complicidad vital…se amaban…
 

Una mirada vale más que mil palabras…

Decido conciliar el sueño, apago la electricidad, desnudo mi feminidad, juego a la pasión y tras la intensidad de placer, siento la calma de una noche de verano; Cambia mi pensamiento y de forma sigilosa, decido vestirme y salir de casa a escondidas, como si de un abandono infiel se tratase.

Mis pasos incesantes bordean las calles de este barrio de anciana vitalidad, llevándome a una tienda abierta a altas horas de la madrugada.

Mi cuerpo se adentra, y en el pasillo de la entrada, cruza la mirada con un muchacho de ojos verdes que clavan su deseo en mí, continúo, deteniéndome frente al departamento de gominolas de colores, que me permiten observarle con escasa visión mediante el rabillo del ojo; Aquel muchacho de camisa a cuadros y pantalones grunges, elige situarse frente a la sección de profilácticos y geles aromáticos corporales, mientras avanzo y selecciono el título de una lectura de Norah Jones " Al rojo vivo"…lo ojeo, le visualizo…

El muchacho gira la cabeza hacia la derecha, fijando su excitante mirada en mí, me recorre de arriba a abajo con gran seriedad, puedo imaginar, sentir su tacto, mientras coge un paquete de preservativos, sugiriéndome tras un gesto firme y masculino, que le acompañe.

Camina hacia mí sin un abrir y cerrar de ojos, me traspasa y se detiene para hacer el pago.Yo, escojo la sección de ropa interior, invitándole con mi sucia  mirada a una noche de placer.Su verdoso espejo decorado con un piercing, enseguida realiza la compra y sale del local…
!Cuál es mi sorpresa que al dejar la puerta de salida, su profunda mirada está allí esperándome para desnudarme, ofrecerme una hoguera de caricias, una ardiente luna donde el placer será el canto del amanecer…!

La conexión sexual que nos atrapa, humedece mi entrepierna conduciéndome hacia la sensualidad,la provocación, el deseo…la incontrolable infidelidad…

Ahora, puedo decir que… he pecado…