Elena Silva Rodríguez - Poemas de una vida callada

BLANCO

Poemas de una vida callada

SEGUNDA EDICIÓN

Elena Silva Rodríguez

POEMAS DE UNA VIDA CALLADA

Elena Silva Rodríguez (elenpoem)


Una historia de superación y amor por la literatura y la vida


Sobre la autora:


Soy Elena Silva Rodríguez y nací en Logroño (La Rioja) en 1973. A los 15 meses me diagnosticaron encefalitis afectándome a todo el cuerpo. Desde entonces, voy en una silla de ruedas de por vida, soy una mujer con discapacidad física y motora. Sin embargo, con mis ganas y esfuerzo estoy llegando a todos mis objetivos. Gracias a mi gran constancia vital y empeño he podido retomar aquellos estudios que dejé aparcados.



MI PIEL DE POETA


Comencé a escribir con once años y no he parado de leer y escribir. Escribo porque lo necesito para subsistir. La poesía me transmite lo que  realmente quiero ser. Me encanta escribir poesía porque me transforma y me permite conectar con algo de mí que es especial y llegará al 

corazón del lector.


De un tiempo a esta parte me he aficionado a leer y escuchar poesía en diferentes presentaciones de poetas, asistir a estos 

recitales es una satisfacción. Me gusta aprender de ellos y de lo que leo. Para mí la poesía lo es todo, es una salida.


En la poesía he encontrado un refugio. Es una forma de sobrevivir y dar rienda suelta a mi estado emocional. Me permite hallarme y estar bien conmigo misma.


Escribiendo soy diferente a la hora de expresar mis sentimientos y emociones. Me libera y me deja expresar todo lo que realmente siento. Para mí la poesía es un espacio y un medio de comunicación para darme a conocer. Hago poesía para crecer tanto física como mentalmente.

BLANCO

BLANCO

Mi vida está llena de creatividad por todo lo que me rodea, ya que soy una persona observadora y muy activa para mis cosas, que son escribir y crear historias nuevas.


Escribo narrativa como poesía versificada en un ámbito de escape para el alivio interno. En cada poema revivo todo de mi ser y estar y me ayuda como terapia. En mis escritos, se pueden observar sensaciones vitales, hay mucho sentimiento brutal a flor de piel.


Me considero una persona muy frágil y sensible; de todas formas, procuro mantenerme en pie para que no me afecte demasiado. Soy poeta y me siento en cada estrofa versada. Mi poesía está escrita desde la ausencia. También desde la verdad.


La escritura me da la vida para seguir viviéndola, y es una forma de recuperar lo que no vivo. Escribo bajo el lema de una manera incompleta o fragmentaria, sin perder la libertad en la búsqueda de cada una de las palabras exactas. Encontrar ese lenguaje libre como forma de expresión de lo poético. Libre dolor y libre palabra cuando se encuentran, cuando la encuentro, cuando me vuelan.


Yo escribo... para seguir viviendo.

Sinopsis de la obra:


Un poemario para la vida, cargado de emociones y repleto de verdad disuelta en palabras sencillas y frases hechas, en las que he dejado impregnado mi espíritu esencial con el fin ayudar a los demás a sentirte bien consigo mismos. Un poemario, en definitiva, lleno amor y de vida en todos los sentidos.


BLANCO


¡Descubre más sobre la autora!

Lee sus novelas románticas Accede su blog personal Accede su web personal

BLANCO

Entrevista a la autora en Entre Páginas, por Javier González

Entrevista a la autora en el Canal 7 de La Rioja


¡Otras creaciones de elenpoem que te sorprenderán!


  • PARA MI HIJO, QUE NUNCA FUE

    A ti, que no viniste a mí y serias especial.

    Como el parto sin cesaría 

    con las  ganas brutas 

    de un nacimiento, indoloro.


    Te has perdido una vida conmigo. 

    No eres, ni siquiera,  una semilla. 

    En mis paredes uterinas. 


    A ti, hijo, te escribo aunque no existas. 

    Pero, lo hago igualmente.


    No eres más que un sueño imaginario

    con todas las necesidades. 


    Niño sombra, mi niño pequeño.  

    Mi estado, no sé lo que es estar embarazada 

    con estrías por todo el cuerpo.


    Ni nombre te pude poner.

    ¡Cómo serías!  De verdad.


    Te guardaría en mi pecho,

     entre mi espalda

    y mi vientre de mujer.


    Mi hijo, de cara dulce y hermosa.

    No has nacido y te quiero extrañar. 

    Por un tiempo restante. 


    ¡Grito a la vida!


    ¿Por qué no fui madre? 

    Cómo un niño como tú.


    Me alterarías mi sueño 

    nocturno y pasajero.


    No eres, un niño de pecho.

    Sólo eres, un bulto en mi interior.


    Para mi hijo, que jamás fue. 

    Ya no eres de mi ser.  


    Pero, hay algo de mí 

    que crece despacio. 


    Son las ganas de haberte tenido entre mis interiores ovarios y mi útero perfumado.


    Serías un hombrecillo con semblante alocado. 

    Fuiste malogrado por motivos inciertos. 


    Mi hijo que no nació...

  • LA VIDA EN LOS ZAPATOS

    Era muy tarde para la joven de cabellos de oro. Extraños ruidos se formaban repetidas veces en aquel bosque lleno de maleza tan viva y a la vez, tan copiosa. Los pájaros eran testigos de todas esas cosas que para  ella eran fundamentales. Roe, vivía  en una cabaña  hecha de madera de cerezo y roble. Todas las mañanas iniciaba el mismo recorrido hasta un pequeño río, le gustaba contemplarlo y había muchos peces revoloteando por todas partes.


    Un día, paseando como siempre, encontró en el suelo algo que le llamó mucho la atención, era una pequeña bola de cristal; la cogió entre sus manos y de pronto se iluminó con una luz muy potente. Roe quedó asombrada. Era tanta luz, que le obligaba hasta cerrar los ojos. Fue hasta casa deprisa para poder limpiarla  muy bien y dejarla brillante. Se quedó mirándola muy sorprendida, pensó mucho, podía ser súper importante para ella. Deseaba muchas cosas y por lo tanto, aquello le llenaría de energía y sí, se hubo dado cuenta que lo que encontró en medio del bosque era una bola de cristal y era mágica.


    A partir de ese momento, todos los días pedía el mismo deseo, unos zapatos. No unos zapatos cualquiera sino unos que volasen y la llevaran a todas partes del mundo. Era una niña de quince años, pero parecía que tuviera más edad. Y así, fue como empezó su largo reto para su gran propósito. Quería un futuro mejor,  poder vivir en una gran ciudad, conocer gente, hacer muchos amigos con quien jugar y como no, ir a la escuela, no sabía escribir ni tampoco leer, le encantaría tener miles de libros para poder leer historias invencibles y meterse en una de ellas. 


    Cada mañana era toda una gran aventura. Roe muy lejos de allí, en unos de sus viajes, se topó con un pozo lleno de agua tan cristalina que se podía ver reflejada en ella. Y  fue entonces, que pensó tirar muchas monedas de oro al pozo, pero tenía un gran problema ¿Dónde iba a conseguir esas monedas de oro?  ¡La bola de cristal! Era su salvación y empezó a frotar con las manos aquella bola, de ella salía una luz luminosa color del oro, a medida que le pedía deseos, iba haciéndose poco a poco a su bola. 


    Una semana más tarde, abrió la puerta de la cabaña y allí en sus pies, había una muñeca metida en una cesta de paja. La llamó TATA con ella podía hablar pero sabía que las muñecas no podían hablar, ni hacer nada al respecto. La cogió con su cesta y la metió en casa, en el sofá contemplaba aquel objeto que se convirtió para ella en un ser muy especial. Ahora ya tenía una gran amiga. No supo el motivo de aquel regalo, estaba demasiado sola para que alguien le diera sorpresas como aquella. Desde aquel momento ya era de su familia como si todo su mundo fuera esa muñeca hasta pensó en que podía ser su hija. 


    El día siguiente, salió un sol radiante, ese momento para la joven niña era tan especial que no se podía imaginar otra cosa. Cogió a su muñeca y se fue al bosque,  Roe, era ya un bosque encantado y disfrutaba como nunca. Cantaba en voz alta para que aquella naturaleza la oyera, era muy feliz a su manera. Y otra vez, al llegar al pozo se volvió a mirar en su agua  clara y cristalina sacó  de su bolsillo su apreciable bola, podía pedirle todo lo que le diera la gana, era muy  soñadora con sus cosas pero, a la vez, un tanto precavida para decidir lo que realmente deseaba. Lo que realmente quería era poder ser como otras niñas de su edad, y  eso tenía que conseguirlo como fuera.


    La bola de cristal, de nuevo, le dio buenas ondas positivas, descubrió miles de cosas que a ella, le iban a ocurrir en un futuro próximo. Pero continuaba soñando con unos zapatos, de los que se ponen por primera vez, y  te permiten hacer cosas muy especiales como volar. Tampoco dejaba de pensar, el hecho de haber parado en  aquel bosque tan perdido, tampoco sabía nada de su pasado, apenas de su presente, y su futuro. Estaba por encontrar las respuestas a sus débiles preguntas tan deseadas pero, también, tenía el mismo pesar. ¿A quién se lo preguntaría? No había nadie a su alrededor para preguntárselo. Pero por qué no, claro. ¡A la bola de cristal!


    Desde aquel momento, iba todos los días al río con monedas de oro. Siempre las tiraba de una en una, las acariciaba con mucho cuidado y algo de tristeza por tener que tirarlas pero, era por la necesidad de conseguir lo más deseado por ella. No era normal que una joven estuviera tan sola. Aquello era un logro vital para la joven Roe. También tenía a su muñeca Tata, su gran compañera de viaje incapaz de abandonarla jamás. Ese ir y venir hasta el río le era confortable para vivir feliz.  Le faltaban cosas esenciales de una mujer, como ella lo era ya y el bosque se fue convirtiendo en  demasiado monótono para vivir, aspiraba más cosas, nuevas metas que encontrar en su nuevo camino.


    Ese amanecer estaba por llegar a su vida repleto de magia por todas partes, de ese mundo perfecto que tanto anhelaba, quería, y ansiaba los zapatos que volaran muy lejos de allí, recorrer el mundo entero y tener la capacidad de ser una más entre la multitud. Restaba importancia a su pasado y vibraba con todo lo demás. Aquellos paseos eran para ella un estado de liberación en todo momento.


    Lo hizo muy bien en los días posteriores logrando su gran momento con la bola de cristal. Ahí estaba ella, en medio de la nada, esperando su gran deseo impecable, resuelta en dudas e impaciente. Cerró los ojos dejándose llevar por el sentimiento más importante de su vida, el amor por las cosas importantes.


    Y por fin, aquellos magníficos zapatos aparecieron. Los había conseguido, y ya podía volar, de verdad, por todos los lugares que ella quisiera. Con su muñeca Tata y unas pocas cosas más estaba lista para el largo camino tan deseado. Los sonidos de la naturaleza la envolvían de encantos, era su gran aventura y no iba a perder tiempo.


Un extracto de lo que te encontrarás en este poemario:




  • Prólogo de Iván Mendoza Marrodán

    La caducidad perenne del recuerdo


        Recuerdo la primera vez que vi a Elena. Recuerdo como poco a poco nos hicimos amigos y cómo compartimos Versos enrevesados, un poemario   inédito   de   ambos.   Recuerdo   el   sol   resplandeciente bajando por la ventana a raudales y la voz suya recitando mientras yo la grababa en vídeo para subir sus poemas a Youtube. Recuerdo también el brillo en su mirada y la sonrisa en su boca cuando lo hacía. 


         Ha llovido mucho desde entonces y Elena sigue lidiando en todas las batallas literarias con su particular pluma y su cincel de empeño, con el humo alevósico de la constancia, con la axiomática verdad de su bandera verde ondeando victoriosa. Asistiendo cuando puede a todos los actos literarios cercanos. Puliendo con las voces de otros poetas   la   suya   propia.   Construyendo   con   empeño   un   mundo   de poesía en este yermo desierto de los días donde nos apagamos en cada descuido. Menos mal que su luz mantiene a raya a los demonios de la solitaria sociedad.


         Podría decir cien mil virtudes de sus palabras, ejemplificar entre comillas, o quizás, en cursiva, mis razones. Podría recortar un pedazo de   mi   corazón   para   que   pudieras   ver   cómo   late   por   dentro   al recitarlas y así haceros una idea de la magnitud del continente que habita tácito entre estos lomos de poemario ansiado. Montemos y cabalguemos juntos. Por fin podemos ver, contemplar, leer... estas palabras, estos versos, estos sentimientos. Porque una simple lectura no   basta   para   adentrarse   en   el   laberinto   de   sentimientos  que albergan estas páginas. Debemos galopar con el viento a favor, sin el freno de la realidad, hacia nuestro inexorable destino; Elena. 


         Hoy, nos abre las puertas de su corazón. Atrevámonos a entrar. Atrevámonos a escucharlas  todas. Atrevámonos  a volver a sentir como lo hacíamos antes de volvernos piedra, o viento, o lluvia. 


         Quizás merezca la pena sangrar hálitos de esperanza en esta luna llena tan llena de ELLA.


  • LLUVIA ENTRE LOS CRISTALES

    Es la lluvia mojada

    reflejo de un día de hojarasca.

    Lluvia fresca, lluvia quemada 

    de una tarde triste

    y marchita.

    Es la tarde del paraguas 

    apuntando al alba

    en el silencio 

    de cualquier madrugada.

    Entre los cristales, 

    la lluvia fina caída

    débil y cruelmente tibia.

    Rozándome el rostro 

    la observo como cae, 

    como desaparece despacio

    entre mis manos.

  • SOY GAVIOTA

    Gaviota soy volando por ti, dulce destino me esperas en tu existir.

    De nuevo soy gaviota del Mar Mediterráneo.

    Vuelo con alas de metal, surcando el mundo me siento especial adonde tú estás.

    Soy gaviota que vuela, sobre el mar de tu vida.

    ¿Dónde estás vida?

    Te quiero amar por siempre jamás.

    Ahora te has hecho gaviota del mar,

    naufragio del vuelo.

    Con la fuerza del fuego regresas a mi lado.  

    Tú y yo, amándonos con rigor, piel con piel, perdernos por sentimiento puro, como tu corazón.


    A LUISITO, YA UN HOMBRE CON ALAS.


Share by: