Héctor López-Arango - La belleza del riesgo


Héctor López-Arango

Héctor viaja a Madrid a finales de septiembre de 1968, por imperativo de un destino que no está a su alcance cambiar.


Y lo hace sumido en un estado de angustia y desesperanza pues intuye, en lo más hondo de su ser, que la independencia de Guinea supondrá el fin de su vida en la tierra donde había sido feliz desde niño, al igual que toda su generación.


Todos los frentes en la vida de Héctor se rompen en pedazos y cualquier opción de futuro que su mente considera le resulta injusta, oscura y no deseada.


Los sucesos presentidos por él para el futuro inminente de Guinea se materializan y toman por sorpresa a toda su generación, justo en el preciso momento del despegue de sus trayectorias vitales personales.


En definitiva, un brutal desarraigo para esa generación, un impacto de consecuencias impredecibles para todos ellos y las familias que habitaban en Guinea, en no pocos casos, desde el siglo XIX, como territorio español que era.


Y así sucedieron las cosas en el seno de la familia de Héctor, de Lys, la de los amigos más cercanos y a ellos mismos.


Debí empezar a escribir en busca, quizá, de mí mismo. Búsqueda que encontró al fin la suficiente motivación en 2004, escribiendo entonces algunos relatos cortos.


La motivación se agudizó en 2005 tras un viaje a Guinea y escribí entonces una colección de crónicas diarias de los avatares de ese viaje mágico y otros relatos más.


Todo eso llevó la búsqueda del principio a una eclosión y, entre 2014 y 2017, escribí un libro que entonces consideré como el final del camino: (Guinea-Fernando Poo). Recuerdos al amor de un Fuego en África.


Pero algo me debió ocurrir y aquello no fue un final, sino la semilla del presente libro: La belleza del riesgo, y este a su vez la de otro, aún de la mano de las musas pero avanzado ya: Las cucarachas no comen hombres, que cerrará la trilogía de inspiración guineana. ¡En fin...! ¡Que me ha gustado!

Eres preciosa niña, preciosa.

La mujer en quien me derrito, la mujer que me despierta,

me impulsa y lanza al vacío cada vez que lo toco.

La mujer a quien le entrego la vida que mi cuerpo alberga,

la que se conforma dentro de mí sólo para ella

y le entrego con tan solo mirarla, verla a lo lejos o solo imaginarla.

Eso eres niña y serás más cosas.

Serás todas las cosas que quieras ser para mí

y seré para ti lo que necesitas que sea.

Te deseo porque te amo, te amo porque sí y te quiero por las dos cosas.

Te quiero con lo cura niña, con locura.

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