Florinda Blanco - El cheque sin firma

BLANCO

 🌎 El cheque sin firma 🌎


Florinda Blanco Molina



Sobre la obra:


La intención de escribir este segundo libro sobre las experiencias de mi vida no ha sido para sacar acritud alguna, que también la he tenido, sino como se puede ver a lo largo de esta lectura porque mi vida ha transcurrido por un camino de contradicciones muy importantes que me han ido marcando el carácter.


A los 8 años perdí a mi padre y, como consecuencia, pasaría por un orfanato y colegios apostólicos, del que me expulsarían injustamente las monjas, cambiando el proyecto de vida que me había forjado. También sufriría un casamiento con problemas,  siendo víctima por parte de mi exmarido de sus contradicciones vivenciales, consecuencia de haber sido un niño maltratado en su infancia, por aberraciones a veces cometidas por los más próximos. Tuve entonces, que adoptar la decisión de dejar a mis hijas sin padre, ya que sabía de antemano cómo sería su comportamiento.


Frente a tanta negatividad, la vida también me ha traído grandes momentos de felicidad, por mi familia, amistades, viajes a través de todo el mundo y sobre todo mucha salud para poder afrontar lo mucho que ha dado de sí mi cuerpo, trabajando sin parar hasta que felizmente tomé mi jubilación.

  • Prólogo de Serafín Béjar

    Lo de “El cheque sin firma” como ejercitación de la memoria.


    Estamos viviendo un tiempo de recuperación de la memoria; tanto en la dimensión personal de la misma, como en sus connotaciones sociales y comunitarias. La enfermedad del Alzheimer ha puesto de manifiesto que la memoria es fundamental para mantener la conciencia de la propia identidad. Sin la memoria, la persona acaba perdiendo sus contornos personales, abandonada como un barco a merced de las olas, incapaz de responder a una de las preguntas fundamentales de la existencia: “¿Quién soy?”.


    Del mismo modo, en nuestros días se reivindica la memoria colectiva de los pueblos y de las distintas comunidades. Resuena en nuestros oídos el tópico, que no por serlo es menos verdadero, de que el pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirla. En esa recuperación colectiva de la memoria cobra una gran importancia el recuerdo de las víctimas, de los que han quedado tirados en las cunetas de nuestra historia sin que se les haya hecho justicia. Ejercitar la memoria con ellos, trayendo recurrentemente la narración de sus historias al presente, es una forma de honrar sus vidas y devolverles una pequeña parte de la dignidad que les fue arrebatada. 


    El libro que ahora tiene el lector entre sus manos, “El cheque sin firma”, es un ejercicio honesto de memoria. Su autora, una mujer que ha tratado siempre de encarar de frente los acontecimientos de la vida, por muy tortuosos que fuesen, pretende cuadrar el balance del “deber” y el “haber”, cuando se dispone a vivir el último tramo de su existencia. Aquí reside el valor de sus páginas: rememorar su periplo vital, sin concesiones a la galería, mostrando sus heridas, más allá del rubor y de vergüenzas estériles. 


    Como todo ejercicio de memoria, que pretenda realizarse al amparo de la impertinente verdad, no ha debido ser una gimnasia fácil para ella. Atreverse a contar la propia historia, para ofrecerla a la exposición pública, conlleva sus riesgos. Pero Florinda ha sido consciente en todo momento de que aquello que no se asume y se reconoce, por muy duro que resulte, nunca acaba de redimirse. Todo nos pertenece: las partes luminosas y también aquellas que están atravesadas de oscuridad. 


    Estoy convencido de que este será un libro útil. En primer lugar, para la propia autora, que realiza en sus páginas una auténtica catarsis. Y en segundo lugar, para todos aquellos que, acercándose a sus páginas, sentirán reconocidas sus propias biografías en el torrente de vivencias que Florinda nos regala. 


BLANCO


“La experiencia no es lo que te ocurre,

es lo que tú haces con lo que te ocurre”

 

Aldoux Huxley

BLANCO

Adquiere tu ejemplar

BLANCO

Share by: